21.06.2017
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¿Qué son la capitulaciones matrimoniales?

Son los acuerdos celebrados antes o en el acto de contraer matrimonio y que tienen por objeto regular el régimen económico del matrimonio. Pueden celebrarse capitulaciones antes de contraer matrimonio y estas son perfectamente válidas, pero si el matrimonio no se efectúa, las capitulaciones resultan ineficaces. Generalmente los contrayentes sólo se pueden adherir a alguno de los regímenes matrimoniales típicos que regula el derecho de familia respectivo, al cual sólo pueden introducir pequeñas variaciones. Es lo que comúnmente conocemos como separación de bienes.

¿Tiene ventajas hacer capitulaciones matrimoniales?

Estar casado en régimen de separación de bienes (realizar capitulaciones matrimoniales), supone la división del patrimonio entre ambos cónyuges.

A cada cónyuge le pertenecen:

- Los bienes adquiridos después del matrimonio. - Los bienes privativos: los adquiridos antes del matrimonio, por donación o por herencia.

  En cuanto a las ventajas, estar casado en régimen de separación de bienes supone que...

1- Cada cónyuge puede disponer de sus bienes libremente sin necesitar el permiso del otro cónyuge. 2. Esto conlleva mucha más facilidad a la hora de la división patrimonial en el caso de divorcio. 3- En el caso de la existencia de deudas de uno de ellos, no se pone en peligro el patrimonio familiar, sólo el patrimonio del cónyuge deudor.

Venta de un piso con capitulaciones matrimoniales

Como hemos dicho en el punto anterior, el haber hecho separación de bienes en el matrimonio facilita mucho las cosas a la hora de dividir el patrimonio familiar entre las dos partes.

Una vez realizados los trámites necesarios que determinen la titularidad de la vivienda, se podrá poner ésta a la venta.

Caso 1: La casa fue adquirida por uno de los miembros del matrimonio

Si uno de los dos compró la casa con anterioridad al ‘sí quiero’, tras la ruptura seguirá siendo el dueño legal de ese inmueble. No obstante, que la vivienda sea privativa de uno de los cónyuges no significa que una vez separados o divorciados vaya a recuperar inmediatamente la vivienda. Y así lo recoge también el Código Civil: “No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección. Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial”. Es el caso, por ejemplo, de un matrinomio en el que la mujer nunca trabajó para cuidar de los hijos. En este situación, para vender la vivienda habrá que esperar al consentimiento de ambas partes o a la autorización judicial.

Caso 2: La casa se compró por parte de los dos miembros del matrimonio

1- Vender la casa: Si la casa está pagada y no hay una hipoteca, una buena opción es venderla y repartirse el dinero. Si hay una hipoteca, se vende la casa, se cancela la hipoteca y se reparten los beneficios. El problema surge cuando hay una hipoteca y el dinero obtenido por la venta del inmueble no es suficiente para cancelar la deuda con el banco. Una de las opciones de la pareja es intentar negociar con el banco una dación en pago. Entregar a la entidad las llaves de la casa a cambio de cancelar la hipoteca. Esto no siempre resulta sencillo ya que la banca lo está aceptando en situaciones muy concretas.   2- Una de las partes se queda con la vivienda: Otra opción es que uno de los dos compre al otro su parte de la vivienda. Si no hay hipoteca, deberá abonar el importe correspondiente a la otra pareja. Cuando hay hipoteca y se decide que uno de los cónyuges se quede con el inmueble hay que comprobar el valor de mercado de la vivienda y restar la cuantía que quede por abonar de la hipoteca. El miembro de la pareja que se queda con el inmueble asume lo que queda de hipoteca y la cuantía que le pudiera corresponder al otro cónyuge. En estos casos es fundamental la aprobación previa de la entidad financiera que permita al cónyuge que se adjudica el inmueble asumir el pago de la totalidad del préstamo hipotecario. Si el inmueble se encuentran en régimen de separación de bienes, hay que acudir a notaría para hacer la extinción de proindiviso y conseguir la autorización previa por parte de la entidad bancaria para que el cónyuge que se adjudica pueda subrogarse en la posición del otro en el préstamo hipotecario.   Capitulaciones matrimoniales  

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